-Ella: [...] Es el miedo. El miedo a la soledad lo que me aterra, lo que siempre juega en mi contra y lo que a muy poca gente he confesado...
-Él: ¿Y porque te esfuerzas en ser tan valiente? Yo creo que eres mucho más valiente de lo que tu misma crees. No te sobreesfuerces.
-Ella: Me esfuerzo porque no quiero que el miedo frene mis sueños, es el miedo a perder, a arriesgarse y naufragar otra vez...
-Él: Pues te diré algo, yo ahora voy a arriesgarme. Para poder perder mi mayor miedo.
-Ella: ¿Y cuál es tu mayor miedo? -respondió sorprendida-
-Él: Mi mayor miedo es tu respuesta. Tu respuesta al escuchar que lo que siento por ti es algo fuerte. Que en tus ojos veo mi reflejo, que tu sonrisa altera y calma mis sentidos a la vez. Que tu presencia llena mis sueños de sentido y tu respirar es el adiós definitivo a mi soledad.
Pero antes de responder, díme cual es tu mayor miedo.
-Ella: - con los ojos brillantes y un suspiro para que su voz pudiera hablar, respondió -
¿Mi mayor miedo ahora? ahora mi único y mayor miedo es que todas tus palabras hayan sido un sueño y que en cuanto me beses despierte...
-Él: entonces... creo que acabamos de vencer nuestros miedos.
- Entonces la besó y no despertó. Siguieron soñando... pero ésta vez juntos y sin miedos. -
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