No tengo
miedo a decir que creo en los cuentos de hadas. Sí, llámame tonta, incrédula,
idiota pero no dejaré que cambies mi fe. No me da vergüenza admitir que creo en
el príncipe azul. Sí, por más cabrones que hayan en el mundo que se hagan pasar
por él, hablando claro ya! . Yo sé que existe uno en algún rincón del mundo y
que esa teoría tal vez, sea el sentido a nuestras vidas, por más que muchos no
quieran admitirlo, el amor es el sentido y la esperanza es el camino. No me
importa que se rían de mí por ser una ingenua que cree ciegamente en el amor.
No me importa que me digan que hacer locuras por amor es estúpido, ni que debo
ser orgullosa, ni que soñar despierta no son más que puras pamplinas. Yo creo
en lo que creo y no me dejo influenciar. Es mi ideología, buena o mala pero
mía. Estoy harta de que me digan que me de cuenta de la realidad ¿Qué realidad?
, estoy cansada de tanta apariencia y mentira, de tantas palabras de amor
falsas cargadas de veneno detrás, de tanto egoísmo, de traiciones, de sufrir en
vano. Decidme, ¿Qué realidad? La de resignarse a pensar que nunca encontrarás a
quién te haga sentir que tu vida vale la pena y que tenga la verdadera
capacidad de amarte? . Porque yo también puedo decirles que se den cuenta de
que si se dejan limitar por lo que parece la realidad, nunca podrán llegar
hasta sus sueños. Puesto que la apariencia engaña… yo creo que la realidad sólo
es una apariencia más, así que no dejaré que mis sueños se frenen por ella.
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